
Sin duda, todos los días se te presenta la oportunidad de alterar tus emociones y no siempre en forma positiva. Puede ser que el estrés, el tráfico, un malentendido con la pareja o un acelerado ritmo de trabajo, den al traste con tu paciencia y sientas furia con alguien o contigo misma.
Los comentarios negativos están a la orden del día. ¿Qué se puede hacer? Tener paciencia y llevar a la práctica un trabajo espiritual, sea a través de meditación o de hacer yoga.
Lo primero que debes hacer es aceptar que los problemas son parte de la vida diaria y son elementos que contribuyen (aunque no lo creas) a elevar tu conciencia. La forma como reacciones será un elemento que te pondrá en otra condición espiritual. Podrás observarte, atender lo que sientes desde un nivel mental y podrás enfocar tus reacciones para detener el efecto negativo en tu ánimo y en tu cuerpo. La idea es que logres desprenderte del apego emocional y no alimentes un odio o enojo. Lo principal es dejarlo ir.
Si te gana la emoción, entonces acéptalo para no sentir culpabilidad posteriormente y toma conciencia de lo que te produjo. Esa forma de reaccionar es tener empatía contigo misma y está basado en la práctica de yoga, en la que la observación del sentimiento hace que llegues a practicar el arte de la serenidad.
Así que a los problemas tómalos como oportunidades para llevar a la práctica esta forma de empatía.
Vía – Mundo52
